edificios inteligentes

edificios inteligentes tres cosas que debes saber (y alguna más)

En los edificios conocidos como smart buildings, los avances tecnológicos se integran y complementan la arquitectura con una serie de herramientas adaptadas que mejoran y optimizan los nuevos edificios del siglo XXI, los edificios inteligentes.

La domótica y la inmótica son parte fundamental de estos edificios inteligentes diseñados de forma especialmente consciente con su entorno. Los edificios de viviendas o aquellos edificios terciarios (equipamientos públicos, administrativos de oficinas, centros culturales, etc ) pueden aumentar su potencial y elegibilidad gracias a estos avances.

La domótica es la adición de elementos tecnológicos y un control inteligente en los edificios. Muchas de estas soluciones son integradas en el diseño arquitectónico para un mejor aprovechamiento no solo de la comodidad que aporta la tecnología en sí, sino como optimizadores de la arquitectura concebida con los fundamentos de la arquitectura bioclimática o la arquitectura pasiva de consumo cercano a cero (nZEB, near Zero Energy Building).

Un edificio inteligente que cuente no solo con el diseño respetando las pautas de la bioclimática o el estándar passivhauss, si no con una instalación de control domótico (inmótica si es en un edificio terciario), tendrá muchas ventajas en cuanto ahorro energético, pero también en otros ámbitos funcionales:

  1. El ahorro energético, al programar el ahorro de luz, gas, agua, mediante diversos sistemas, desde termostatos e iluminación de una casa propia a la gestión eficaz de ascensores, sistemas de riego, calefacción o climatización en los edificios terciarios de oficinas, por ejemplo.

  1. Seguridad: disponer de actuadores, cámaras de vigilancia que se activan por sensor o incluso sistemas de seguridad por etapas que en las Smart homes actúan encendiendo una alarma o activan luces persuasivos, sonidos como una sirena de policía, música o elevan persianas que se elevan a la par que las luces parpadean.

  1. Comunicación y gestión: desde la gestión de la nevera que te avisa cuando empieza a escasear algún elemento predeterminado y apuntarlo en una lista de la compra en App; hasta  la gestión de llamadas, emails y centros de ocio en la casa de forma efectiva, por ejemplo, apagando dispositivos que no se estén utilizando y reduciendo el consumo de energía. Tecnologías que se conocen como IoT ( Internet de las cosas en sus siglas en inglés)

Para los edificios inteligentes el ahorro energético además tiene un impacto directo derivado del diseño arquitectónico puesto que una casa o edificio de oficinas creado en torno a los conceptos de bioclimática y nZEB podrá gestionar más eficazmente la cantidad de luz que recibe, reduciendo además la necesidad de energía para la climatización, todo ello pensado previamente, desde la fase del desarrollo del proyecto sobre planos, y teniendo en cuenta aspectos como materiales, ubicación y entorno geofísico que permite adelantarse a las necesidades y sacar partido de los puntos fuertes. Se crean así espacios en los que la vida mejora solo por desarrollarse en ellos gracias a los avances tecnológicos.

En Quark Arquitectura hace años que estamos concienciados en el diseño de edificios inteligentes, de la simbiosis entre domótica y arquitectura pasiva, tecnología y arquitectura bioclimática, no como una visión de futuro sino como una realidad real y actual.

El potencial que aporta la integración de los edificios inteligentes en nuestras ciudades es inmenso y su expansión avanza exponencialmente. Son los edificios del presente, inteligentes, respetuosos con el medio ambiente, con una alta eficacia energética, confortables y  pensados para mejorar la calidad de vida del ser humano y el entorno donde se desarrolla.

Porque la arquitectura también, como la tecnología, pueden ser muy humanas.